ENACOM - Ente Nacional de Comunicaciones

Internet

La comunicación – NET

Manuel Sadosky fue quien impulsó la computación en Argentina junto con el lema: “Primero la gente, después la máquina”. A mediados de mayo de 1961, llegó a nuestro país una computadora como parte del impulso mundial que existía en torno al uso del cálculo en actividades científicas, de investigación y económicas. 

Su nombre era Clementina: no tenía monitor ni teclado, y estaba compuesta por 18 gabinetes, lo cual hacía que midiera 18 metros de largo y ocupara toda una habitación. Tardaba dos horas en encenderse y era muy lenta.

Estuvo operativa en el Pabellón 1 de Ciudad Universitaria de la UBA durante una década, hasta que, por falta de presupuesto, se desactivó.

Paralelamente a la llegada de Clementina, se comenzó a construir CEFIBA, la primera computadora electrónica desarrollada en nuestro país por ingenieros y matemáticos de la Facultad de Ingeniería de la UBA.

Su construcción tardó aproximadamente 5 años, se utilizaron 1.405 transistores para activar su sistema electrónico, y procesaba 4.096 palabras de 32 bits, la cual era su capacidad de almacenamiento.

En esta muestra se puede conocer parte del equipo de la CEFIBA: la consola operacional donde se alojaba el cilindro de la memoria, la impresora, el lector de cinta perforada y una botonera que permitía introducir las palabras de 32 bits.

Acompaña a la CEFIBA un elemento fundamental de la computadora Mark II, un núcleo magnético, similar a un disco duro moderno, que grababa los datos en los lados de un cilindro. Podía hacer cálculos como la raíz recíproca, cuadrada, logaritmo, exponencial y algunas funciones trigonométricas.


Arpanet

ARPANET, por sus siglas en inglés, también conocida como Red de Agencias de Proyectos de Investigación Avanzada, fue creada en 1969 como un medio resistente y seguro para enviar datos militares y conectar a los principales grupos de investigación a través de los Estados Unidos.

La primera comunicación a través de esta red de computadoras se realizó el 29 de octubre de 1969, entre la UCLA y el Stanford Research Institute, con un mensaje que contenía simplemente la palabra “LOGIN”, aunque solo llegaron las primeras dos letras y luego se cayó la conexión. Unas horas más tarde, pudo completarse el envío y se convirtió en la primera conexión entre computadoras a cientos de kilómetros de distancia.

Unos meses más tarde, en diciembre de 1969, se lograron conectar de forma permanente los cuatro nodos, que sentaron las bases para lo que hoy conocemos como Internet. Así comenzó su expansión durante los siguientes años, añadiendo poco a poco más computadoras. En 1985 Internet ya era una tecnología establecida, aunque conocida por unos pocos. El autor William Gibson aportó el término “ciberespacio”. En ese tiempo, la red era básicamente textual, así que el autor se basó en los videojuegos. Con el tiempo, la palabra “ciberespacio” terminó por ser sinónimo de Internet.

En 1990 se decidió ponerle un nombre al sistema y lo llamaron World Wide Web (triple doble ve) o telaraña mundial, en español.

Quedó así instalado lo que hoy conocemos como Protocolo de Internet, IP por sus siglas en inglés. El contenido se programaba en un lenguaje de hipertexto con “etiquetas”, que asignaban una función a cada parte del contenido. Luego, un programa era capaz de leer esas etiquetas para desplegar la información. Así se expandió la red que hoy conocemos.


Tecnologías Emergentes

Estas tecnologías se encuentran a la vanguardia de propuestas innovadoras para cambiar nuevamente la forma de comunicarnos. Con la idea de mejorar el vínculo entre humanos y máquinas, fusionan la realidad que vivimos con la que producen los dispositivos, y generan experiencias que aportan conocimiento y nuevas herramientas interactivas. 

En este sentido, se prevé un impacto en todas las soluciones vinculadas a Internet de las Cosas, las ciudades inteligentes, el big data, la robótica, la realidad virtual y la ultra alta definición.

La misión de ENACOM radica en conducir este proceso de convergencia tecnológica y fomentar el acceso universal a la comunicación en todos sus formatos y plataformas.

La conectividad universal para la promoción social, el desarrollo económico, el acceso a la educación y la salud, así como el entretenimiento y la promoción de las industrias culturales constituyen, hoy por hoy, nuestros principales desafíos.